En el artículo anterior hablábamos de qué es la Fisiogenómica y por qué cambia la forma de entender el dolor crónico.

Uno de los conceptos que más resonó, y que más preguntas genera en consulta, es qué es la inflamación de bajo grado: ese estado inflamatorio silencioso que el cuerpo mantiene de fondo y que perpetúa dolores que, aparentemente, no deberían durar tanto.

Hoy vamos un paso más allá. Porque hay un órgano o mejor dicho, un sistema entero, que tiene una relación directa con ese estado inflamatorio y con el dolor musculoesquelético. Y que raramente aparece en el diagnóstico cuando alguien llega a consulta con dolor de espalda.

El intestino.

Por qué te duele la espalda y la relación con la digestión en Chamartín

La pregunta que nadie hace

Cuando un paciente llega con dolor lumbar o dorsal que lleva meses sin resolverse del todo, la exploración habitual se centra en la columna, la pelvis, la musculatura, los discos. Todo eso es necesario y forma parte del diagnóstico.

En Clínica Anua en Chamartín hay preguntas que forman parte del diagnóstico desde el primer momento y que habitualmente nadie ha hecho antes:

  • ¿Cómo haces las digestiones?
  • ¿Te sientes hinchada después de comer?
  • ¿Tienes el vientre tenso con frecuencia?
  • ¿El tránsito intestinal es regular?

La cara de sorpresa es casi siempre la misma. ¿Qué tiene que ver eso con mi espalda?

Tiene mucho que ver. Y la explicación está en la anatomía, no en la intuición.

Lo que la anatomía nos dice

Los órganos digestivos no flotan libres dentro del abdomen. Están suspendidos y anclados a través de ligamentos, fascias y mesenterios que se insertan directamente en la columna vertebral, el diafragma, la pelvis y el sacro.

Cuando uno de esos órganos pierde su movilidad normal, ya sea por inflamación, por estrés mantenido, por adherencias, por tensión acumulada; esa restricción no se queda localizada. Se transmite a las estructuras que lo rodean.

El cuerpo, que siempre busca la manera de seguir funcionando, empieza a compensar. Cambia la posición de la pelvis, modifica el tono del diafragma, altera la tensión del psoas… Y esas compensaciones, sostenidas en el tiempo, se convierten en dolor lumbar, tensión dorsal, rigidez cervical o una sensación de bloqueo que no responde del todo al tratamiento local.

Pero hay algo más ocurriendo en paralelo, que es donde entra la Fisiogenómica.

El intestino inflamado tensa la espalda.

Como explicábamos en el artículo anterior, la inflamación de bajo grado aumenta la tensión basal de músculos como el psoas, el cuadrado lumbar y el diafragma, precisamente los músculos que más frecuentemente están implicados en las lumbalgias crónicas que no se resuelven.

Y el intestino es uno de los principales generadores de ese estado inflamatorio cuando no está bien.

El motivo es el eje intestino–sistema nervioso. El intestino tiene su propio sistema nervioso, el Sistema Nervioso Entérico con más de cien millones de neuronas, que se comunica de forma constante y bidireccional con el sistema nervioso central. Cuando el intestino está irritado, esa irritación no se queda en el abdomen, se propaga hacia arriba, activa el sistema nervioso de forma más amplia, eleva la tensión muscular de fondo y aumenta la sensibilidad al dolor.

Esto explica, desde la biología por qué tantos pacientes con lumbalgia crónica también refieren problemas digestivos.

No es coincidencia, es fisiología.

Señales de que tu dolor de espalda puede tener un componente visceral

Estos son los patrones que en consulta me hacen explorar esta conexión con más detalle:

1. El dolor mejora con el tratamiento pero siempre vuelve al mismo punto

Como si hubiera algo que lo alimenta desde dentro porque muchas veces es literalmente así.

2. Hay días que la espalda está claramente peor

Y si los miras de cerca suelen coincidir con digestiones pesadas, comidas que sientan mal, más estrés o peor descanso. No es tu imaginación.

3. Tienes síntomas digestivos que llevan tanto tiempo que ya no los ves como síntomas

Hinchazón después de comer, gases frecuentes, tránsito irregular, sensación de pesadez abdominal. El cuerpo los registra igualmente.

4. El dolor empeora en épocas de más estrés

El estrés activa el sistema nervioso entérico, tensa la musculatura abdominal y lumbar, y mantiene el estado inflamatorio elevado. Todo a la vez.

5. Has tenido cirugías abdominales o episodios digestivos importantes en el pasado

Las adherencias internas que dejan esas situaciones pueden alterar la movilidad visceral de forma silenciosa durante años

6. Tus analíticas son normales pero no te encuentras bien

Muchos estados de inflamación de bajo grado e intolerancias alimentarias no aparecen en una analítica estándar. Requieren una mirada más amplia.

 

Qué problemas digestivos suelen estar detrás

Los casos más frecuentes que veo en consulta en Chamartín con esta doble lectura visceral y fisiogenómica suelen ser:

1. Síndrome del intestino irritable

La hiperactividad del sistema nervioso entérico genera tensiones crónicas en la pared intestinal que se transmiten a la zona lumbar y sacra. El colon tiene una relación anatómica muy estrecha con el psoas y el cuadrado lumbar.

Y detrás del SII casi siempre hay un componente inflamatorio relacionado con la alimentación o el estrés que vale la pena abordar.

2. Reflujo y Hernia de hiato

El estómago y el esófago se relacionan directamente con el diafragma. Cuando hay tensión en esta zona, el diafragma pierde su libre movimiento y eso altera la mecánica respiratoria y la estabilidad de toda la columna lumbar y dorsal.

La alimentación influye enormemente en la tensión del hiato.

3. Estreñimiento crónico

Aumenta la presión intraabdominal y genera tensiones en las fascias pélvicas que se proyectan hacia el sacro, el cóccix y la zona lumbar baja.

La hidratación, la fibra y el movimiento forman parte del tratamiento no son un añadido.

4. Inflamación intestinal silenciosa

Sin diagnóstico formal, sin analítica que lo confirme… pero el intestino está irritado: por estrés, por intolerancias no identificadas, por un patrón alimentario proinflamatorio mantenido.

Y esa irritación se traduce en tensión visceral que el cuerpo compensa con dolor estructural.

Reserva cita para Osteopatía Visceral

Cómo lo trabajamos en Clínica Anua en Chamartin

El enfoque es integral desde el primer momento. No tratamos la espalda por un lado, la digestión por otro y la alimentación como un extra al final. Las tres dimensiones forman parte del mismo diagnóstico.

Osteopatía Visceral

Trabajo manual preciso y suave sobre las vísceras y órganos y sus tejidos de soporte para recuperar la movilidad que se ha perdido. Evaluamos estómago, intestino delgado, colon, hígado, vesícula, riñones… Palpamos las tensiones en las fascias abdominales, en el diafragma, en los ligamentos que conectan las vísceras con la columna.

Osteopatía Estructural

Recuperamos la biomecánica articular que se ha alterado por las compensaciones viscerales y liberamos las cadenas de tensión que conectan el interior del abdomen con la musculatura posterior.

Mirada Fisiogenómica

Identificamos si hay un patrón alimentario que está generando inflamación de bajo grado, si hay intolerancias no identificadas, si le faltan al tejido nutrientes clave para repararse bien… Y desde ahí, proponemos pautas de alimentación concretas y sostenibles que favorecen que el trabajo manual tenga un terreno en el que consolidarse.

Cuando el caso lo requiere, derivamos a nutricionistas más especializados en Fisiogenómica.

La combinación de estos tres enfoques es lo que, en la práctica, marca la diferencia en los casos que no terminaban de resolverse.

Osteopatía visceral en Chamartín

En conclusión, es la suma de diferente técnicas las que nos permiten tener una imagen global de lo que ocurre y poder trabajarlo de manera integrativa y siempre con el paciente y sus necesidades como foco central.

Acude a consulta si…
– Tu dolor de espalda lleva más de tres semanas sin resolverse del todo.
– Mejora con el tratamiento pero siempre vuelve al mismo punto.
– Tienes síntomas digestivos que llevas mucho tiempo normalizando.
– Tu dolor empeora en períodos de mayor estrés o con ciertos alimentos.
– Has tenido cirugías abdominales o pélvicas en el pasado.
– Tienes diagnóstico de colon irritable, reflujo o estreñimiento crónico y también sufres dolor lumbar o dorsal recurrente.
– Tus analíticas son normales pero algo no termina de funcionar bien.

A veces, la puerta de entrada al alivio del dolor de espalda está en un lugar que nadie había mirado todavía.

En Clínica Anua trabajamos sesiones de una hora, con tiempo real para escucharte, explorar con calma y diseñar un tratamiento que tenga en cuenta todo tu cuerpo: la estructura, la función visceral, el metabolismo y los hábitos.

No tratamos el síntoma. Buscamos el origen.

 

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Responsable: PATRICIA JUÁREZ DE LA TORRE
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