Cuando el dolor de cabeza nace en el cuello, muchas personas lo describen de una forma muy concreta: una molestia que empieza en la base del cráneo, sube hacia un lado de la cabeza y empeora con ciertas posturas, al mover el cuello o después de muchas horas de tensión mantenida.

No todo dolor de cabeza con rigidez cervical es una cefalea cervicogénica, pero sí existe un grupo de cefaleas secundarias en las que el origen del dolor está en estructuras del cuello. La Clasificación Internacional de las Cefaleas la define precisamente así: un dolor de cabeza causado por un trastorno de la columna cervical o de sus tejidos blandos habitualmente acompañado de dolor cervical, aunque no siempre.

En Clínica Anua, este tipo de cuadro no lo entendemos como “solo dolor de cabeza” ni como “solo cuello”. Lo valoramos como un problema en el que pueden participar la movilidad cervical, la carga mecánica, la musculatura profunda, la postura mantenida y la sensibilidad del sistema. Por eso es importante diferenciar bien qué tipo de cefalea hay antes de plantear el tratamiento.

Dolor de cabeza de origen cervical

¿Qué es una cefalea cervical?

La cefalea cervicogénica es una cefalea secundaria, es decir, un dolor de cabeza cuyo origen está en una estructura cervical y no en un trastorno primario como la migraña o la cefalea tensional.

El dolor se percibe en la cabeza, pero la fuente puede estar en articulaciones cervicales altas, discos, ligamentos, raíces nerviosas o tejidos blandos del cuello.

Te cuento como lo abordamos en Clínica Anua en Chamartín y que tener que cuenta:

1. No significa simplemente “me duele la cabeza y tengo contracturas”

Tener dolor de cuello no convierte automáticamente una cefalea en cervicogénica.

De hecho la American Migraine Foundation, recuerda que muchas migrañas y otras cefaleas también pueden acompañarse de dolor o tensión cervical.

Para hablar de cefalea cervicogénica debe existir evidencia clínica de que la fuente del dolor está en la región cervical.

2. Suele relacionarse con estructuras cervicales altas

La base fisiopatológica más aceptada es la conexión entre aferencias del nervio trigémino y de los segmentos cervicales superiores, especialmente C1, C2 y C3.

Esa conexión ayuda a explicar por qué un problema cervical puede sentirse como dolor en la cabeza, sobre todo en región occipital, temporal, frontal u ocular del mismo lado.

3. El diagnóstico no depende solo de una resonancia

Las pruebas de imagen pueden sugerir pero no siempre demuestran por sí solas que la causa del dolor esté en el cuello. Hay hallazgos cervicales frecuentes incluso en personas sin dolor de cabeza.

Por eso el diagnóstico debe apoyarse en la historia clínica, la exploración y la relación clara entre síntomas y cuello

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¿Cómo reconocer una cefalea cervicogénica?

Hay rasgos clínicos que se repiten con frecuencia y ayudan a orientar el diagnóstico, aunque siempre hay que hacer un buen diagnóstico diferencial.

1. Dolor que empieza en el cuello y se proyecta a la cabeza

Una de las características más típicas es que el dolor arranca en la región cervical alta o suboccipital y asciende hacia la cabeza.

Con frecuencia afecta más a un lado y puede irradiarse hacia zona temporal, frontal o periocular.

2. Empeora con ciertos movimientos y/o posturas cervicales

Que el rango de movimiento cervical esté reducido y que la cefalea empeore claramente con maniobras provocativas o determinados movimientos del cuello, es un criterio del origen cervical del dolor de cabeza.

Esto encaja con lo que vemos en Clínica Anua: personas a las que les molesta pasar muchas horas en flexión cervical, girar la cabeza repetidamente o sostener posturas mantenidas

3. Suele acompañarse de rigidez o limitación cervical

La restricción de movilidad cervical especialmente en segmentos altos, es uno de los hallazgos clínicos más habituales.

Diversos trabajos han señalado la presencia de hipermovilidad cervical, alteración del control motor cráneo-cervical y signos musculoesqueléticos visibles de la zona cervical en personas con cefalea cervicogénica

4. Puede confundirse con migraña o con cefalea tensional

Ésta es una de las mayores trampas clínicas: el solapamiento de síntomas entre cefalea cervicogénica, migraña y cefalea tensional.

Por eso no conviene etiquetar demasiado rápido cualquier dolor de cabeza “con cuello cargado” como cervicogénico. El diagnóstico diferencial bien hecho sigue siendo clave y en Clínica Anua tenemos un equipo preparado para ayudarte a entender cual es el origen real de tu dolor de cabeza.

¿En qué se diferencia de otros dolores de cabeza?

1. Cefalea Cervicogénica vs Migraña

La migraña suele acompañarse con más frecuencia de náuseas, fotofobia, fonofobia y síntomas sistémicos más marcados.

En la cefalea cervicogénica, en cambio, pesan más los signos cervicales: restricción de movimiento, reproducción del dolor con maniobras del cuello y sensibilidad mecánica cervical.

Aun así, puede haber zonas grises y por eso a veces requiere valoración médica o neurológica.

2. No todo dolor de cabeza por postura es cervicogénico

Las posturas mantenidas, la fatiga, el estrés y la carga de pantalla pueden empeorar muchos tipos de cefalea.

Que una cefalea aparezca después de un día de ordenador no basta para afirmar que su origen sea cervical.

Lo importante es si la exploración encuentra signos cervicales consistentes y si el comportamiento del dolor encaja con los criterios diagnósticos.

3. Cefalea Cervicogénica vs Cefalea tensional

La Cefalea Tensional suele describirse más como una presión bilateral o “en banda”.

La Cefalea Cervicogénica con más frecuencia es unilateral o claramente predominante en un lado, nace en el cuello y se modula con el movimiento cervical.

Encontraremos que existe solapamiento diagnóstico (sobre todo cuando hay dolor miofascial cervical).

En Clínica Anua, entendemos que el diagnóstico diferencial es la clave para poder ejecutar un tratamiento correcto que ayude al paciente a reencontrar su equilibrio y bienestar.

Por eso entender las diferencias entre los diferentes dolores de cabeza, la complejidad en sí del propio diagnóstico y la individualidad de los síntomas de cada paciente; va a permitir enfocar mejor el tratamiento y las bases para que no vuelva a aparecer.

En Clínica Anua estamos encantados de ayudarte, escucharte y aconsejarte para que seas tú quién día a día intervenga sobre su salud y su bienestar.

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